jueves, 28 de agosto de 2014

Y entonces llegó ella

Yo iba a publicar entradas y tenía varios temas pensados. Yo tenía grandes proyectos para el verano como limpiar los cristales y ordenar los armarios. Pensaba organizar el trastero para poder abrir la puerta completamente sin tropezar con montañas de cacharos...

...y entonces llegó ella...


...y entonces mi cocina se llenó de biberones...


...y mi móvil se llenó de fotos de minigato... (minigato come, minigato duerme, minigato micciona, minigato juega, minigato posa...)


¿Su historia? Pues prácticamente la misma de su hermanastro, el pequeño al que "secuestré" en mayo: - Gata (la misma) tiene gatitos
- Minigato se despista de su familia
- Conserje y niños son una amenaza para minigato
- Minigato termina en mi casa...

Así que, de momento, somos seis felinos y una humana que dentro de poco empezará a comunicarse a maullidos. Y, también de momento, tengo a varios candidatos que quieren ser "humanos de minigato", pero ninguno termina de decidirse.

Mientras tanto, yo disfruto de mi pequeña enana, a la que no he querido poner nombre para que se lo ponga libremente su futuro humano. Y confieso que no hago otra cosa en todo el día que desear que llegue la hora de irme a casa para pasar el rato con el espectáculo felino que tengo montado...

Por cierto, ¡¡ya tengo un trabajo con el que poder pagar el pienso y la arena de mis gatos!! Menos mal que cuento con los impagables tuppers de mi madre, porque para pagar mi propia comida ya no me da... jeje... Y como tengo que ir a una oficina seria, he tenido que volver a vestirme de chica seria: si no fuera por los pelos de gato daría el pego...




lunes, 7 de julio de 2014

Acepto la derrota

Lo sé: hago lo que quieren y hacen lo que quieren conmigo, soy muy fácil de convencer. Aunque estoy segura de que no soy la única que se rinde ante un miau, un roce peludo o una miradita felina, ¿a que no? Todos los días me dejo llevar, pero hoy ha sido especialmente escandaloso. Y como una imagen (en este caso tres) vale más que mil palabras...




¡¡¡Las cuatro de la tarde y la cama sin hacer!!! Pero con Sirio ahí tan mono, mirándome con sus ojitos tan tiernos... ¿cómo lo iba a levantar?

Y mirad lo que me pasó hace unos días con Apolo: plancho mi vestido blanco inmaculado, lo dejo sobre la cama, me meto en la ducha y cuando salgo...

Ahí está el tío, tan agustito. Podría haberlo matado, pero no: le hice una foto porque me pareció que estaba taaaan mono... (vale, reconozco que las braguitas color Bridget Jones no son especialmente sexys, pero es que cuando una va de blanco no le queda otra...)

Por cierto, qué verano tan raro estamos teniendo, ¿no? Que yo estoy encantada, que conste, pagaría por que se quedasen así las temperaturas. El rollo es que ya no sé ni qué ponerme...

Confirmado, querido Yunus: tu madre es cero sexy...

martes, 3 de junio de 2014

Flis flis

No, no me he equivocado de foto, soy consciente de que estoy publicando una instantánea de mi mesilla de noche. ¿Y qué suele haber en las mesillas de noche? Pues un despertador, una foto, un libro (de gatos), una lamparita... Hasta aquí la mía parece de lo más normal. Pero fijaos en ese bote rojo de al lado del libro (¿cómo se llama eso? Es que en mi casa siempre se ha llamado flis flis y no me sale el nombre...) Sí, tengo un flis flis con agua en la mesilla. Y no es que me den sofocos por las noches, ni tampoco es que lo tenga preparado por si hay un incendio, es mi arma anti-Apolo, porque estoy DESESPERADA con el muchacho, que me despierta tooooodos los días a las 4 a.m.

Ya no sé qué hacer: he probado cojinazos, soplarle a la cara, zapatillazos... Echarle agua es mi última técnica, pero hay veces que ni aún así consigo deshacerme de él...¡¡¡Es taaaan pesado!!!

Pero no es sólo pesado conmigo, es pesado en general y le encanta chinchar a sus hermanos, de los que se lleva algún que otro guantazo....


 Vamos a ver, ¿quién ha mordido a Apolo esta vez? Estrellita, no mires para otro lado...

Y por último, quiero que quede claro que si no he actualizado en tanto tiempo no ha sido porque yo no haya querido, que la intención la tenía, pero es que no me dejaban...

Yunus me mira amenazadoramente desde el portátil como diciendo: "como te pongas con el ordenador 
en lugar de jugar conmigo me alío con Apolo y ya no duermes nunca más..."

miércoles, 7 de mayo de 2014

Amores que matan

El título de "rey de las croquetas" de esta casa se lo lleva, sin lugar a dudas, Yunus, que se pasa el día revolcándose por el suelo... Si llego a casa: croqueta, si saco el cepillo: croqueta, si viene una visita: croqueta, si hay que comer: croqueta, si paso a su lado: croqueta...

Es un encanto y no puedo evitar achucharlo cada vez que lo hace. El problema es que a veces el cariño se le va de las manos y...

video

Sin duda, ésto es lo que se conoce como "amores que matan". O que duelen, al menos...

Pero si hay algo que me va a matar a mí es éste oído tan fino y selectivo que Dios me ha dado: como oiga un miau desde la cama ya no duermo. Y no me refiero a un miau que venga de dentro de mi casa, porque entonces no dormiría jamás, sino a un miau de la calle. Como, por ejemplo, los miaus que éste individuo se dedicó a lanzar desde debajo de mi ventana:

Resumen de la historia:
-gata callejera tiene gatitos en los jardines de mi edificio y los deja en la terraza de una vecina
-la vecina llama horrorizada al portero para que se los lleve de su terraza, no vayan a comersela...
-el portero los cambia de sitio y su madre, asustada, no vuelve
-los gatos maúllan desesperados toda una noche en la que yo no pego ojo
-por la mañana, el portero hace reparto de gatos entre los vecinos y yo me quedo con uno

Por suerte, le encontré enseguida una mamá al gatito sin nombre, que ahora se dedica a recuperarse y a zampar biberones como si no hubiera mañana.

Y ahora me toca recuperarme de tanto estrés. Voy a echarme la siesta y no quiero saber nada más de gatos...

¿Quién tiene más pelos? ¿Apolo, Minerva o la manta?...

jueves, 10 de abril de 2014

Huele a Primavera

O eso dicen, porque yo, lo que se dice oler, huelo poquito... Y es que como ha llegado el buen tiempo y todo el mundo sale y se toma algo por ahí, mi cuerpo ha decidido que será mejor no gastar y quedarme en casa con "EL GRAN RESFRIADO DEL AÑO":  sus toses, sus mocos, su congestión nasal, su dolor de cabeza... ¡¡un completo!!

Nada grave, por supuesto, creo que sobreviviré a este resfriado. Sobre todo porque tengo a los mejores enfermeros:
En primer plano, Yunus. En el piso más bajo, Sirio y Apolo
Y bajo la manta (se puede ver su cola en mi mano) tengo a Minerva.

¡¡No se me quitan de encima en todo el día!! Me aprisionan bajo la manta y me quedo atrapada en el sofá, pero me consta que lo hacen por mi bien, para que no me levante y no malgaste energías (ni aunque me haga mucho pis)

Es que están en todo mis pequeños, incluso cuando me levanto por las mañanas se preocupan de que la cama no se me quede fría...

Sirio me deja sus pelitos en mi almohada. Qué detallista.

Tampoco quieren que me siente a leer o a estudiar, no vaya a ser que se me vaya al cerebro la energía que necesito para recuperarme.

Estrellita y sus ojos verdes ocupando mi silla verde.

Si es que teniendo gatos para qué nos hacen falta las medicinas...

jueves, 20 de marzo de 2014

Observada

Los dueños y señores de esta casa han cogido la horrible, desesperante, desquiciante y amargante costumbre de despertarme a las 6:00 AM. Pero yo, que pretendo ser más fuerte que ellos, no me levanto a darles de comer hasta las 7:00 AM, lo que significa que, durante tooooda una hora, yo bajo gatos, tiro cojines, doy palmadas y maldigo en todos los idiomas para intentar dormir un poco más.

Y os preguntaréis que por qué no me levanto a las 6, les doy la comida y sigo durmiendo. Pues la respuesta es que NO ME DA LA GANA porque yo he dicho que se desayuna a las 7 y tienen que esperar hasta las 7. Y porque si me levanto a las 6 al cabo de los días me despertarán a las 5 y entonces será cuando me tire por la ventana (con ellos...).

El caso es que con todo este trajín, algunos días después de comer no puedo resistirlo y me quedo traspuesta. Y esos diez minutillos de siesta me saben a gloria, aunque nada más abrir el ojo me encuentre ésto:

Apolo, a escasos centímetros de mi cara, me observa. Sirio, en segundo plano, me taladra con la mirada.

No les hace falta hablar, me queda todo bien clarito con sus miradas. Y que no se me ocurra subirlos al maletero e irme a hacer otra cosa, porque al volver...

Apolo y Yunus dando miedo. Por suerte en el armario no guardo los cuchillos...

El caso es que haga lo que haga me siento observada. Me miran, me observan, me taladran el cerebro... ¡¡no tengo intimidad!! Sólo os diré que en mi baño la taza del WC está justo delante del bidé...

Sirioooooo, ¡¡no me mires así que no puedo!!

lunes, 24 de febrero de 2014

No me tientes, no me tientes...

En ocasiones entiendo a Eva, la de Adán, cuando cayó en la tentación de la manzana, porque es verdad que a veces no puede una resistirse. Es lo que me pasó el otro día cuando entré en una tienda (sólo para mirar) y tuve que llevarme ésto:

 En primer plano, Apolo. En segundo plano, yo reflejada en el espejo. En tercer plano, 
la ropa sucia sobre el WC. No la miréis.

No, el gato pesado ya lo tenía, me refiero a la sudadera con gatos y con la frase "I like cats" (me gustan los gatos). ¿No es genial? ¿A que soy la envidia de todas las locas de los gatos? Pues es mía. JA. (Aunque podéis encontrarla igual en Pull&Bear, me temo que no suelo frecuentar tiendas exclusivas...)

Todo ésto viene a cuento porque a veces veo a mis gatos disfrutar tanto con ciertos pequeños placeres que siento la tentación de probarlos yo también. Me explico: ahora que veo a Minerva pedirme desesperadamente un granito de pienso de la comida nueva de Apolo pienso "¿y si pruebo una bolita?" Oye, quién sabe, lo mismo están deliciosas mojadas en leche. De momento no he caído en esta tentación, pero todo se andará...

Otro de los placeres de mis gatos es el cepillado de pelo: en cuanto escuchan que hago ruidito con las púas me rodean suplicándome una rascadita.
 Sirio en plena rascadita.

Y este placer, he de confesaros, sí que lo he probado: me he cepillado el pelo con el peine de los gatos (ahora que lo veo escrito me parece la confesión de una loca...). Y el resultado es que el pelo queda electrizado y pegado a la cabeza, como para no salir a la calle en lo que queda de día. Eso sí, da un gustito........

Por favor, decidme que vosotros habéis hecho algo parecido y que no estoy en pleno proceso de transformación felina. Miau.