jueves, 10 de abril de 2014

Huele a Primavera

O eso dicen, porque yo, lo que se dice oler, huelo poquito... Y es que como ha llegado el buen tiempo y todo el mundo sale y se toma algo por ahí, mi cuerpo ha decidido que será mejor no gastar y quedarme en casa con "EL GRAN RESFRIADO DEL AÑO":  sus toses, sus mocos, su congestión nasal, su dolor de cabeza... ¡¡un completo!!

Nada grave, por supuesto, creo que sobreviviré a este resfriado. Sobre todo porque tengo a los mejores enfermeros:
En primer plano, Yunus. En el piso más bajo, Sirio y Apolo
Y bajo la manta (se puede ver su cola en mi mano) tengo a Minerva.

¡¡No se me quitan de encima en todo el día!! Me aprisionan bajo la manta y me quedo atrapada en el sofá, pero me consta que lo hacen por mi bien, para que no me levante y no malgaste energías (ni aunque me haga mucho pis)

Es que están en todo mis pequeños, incluso cuando me levanto por las mañanas se preocupan de que la cama no se me quede fría...

Sirio me deja sus pelitos en mi almohada. Qué detallista.

Tampoco quieren que me siente a leer o a estudiar, no vaya a ser que se me vaya al cerebro la energía que necesito para recuperarme.

Estrellita y sus ojos verdes ocupando mi silla verde.

Si es que teniendo gatos para qué nos hacen falta las medicinas...

jueves, 20 de marzo de 2014

Observada

Los dueños y señores de esta casa han cogido la horrible, desesperante, desquiciante y amargante costumbre de despertarme a las 6:00 AM. Pero yo, que pretendo ser más fuerte que ellos, no me levanto a darles de comer hasta las 7:00 AM, lo que significa que, durante tooooda una hora, yo bajo gatos, tiro cojines, doy palmadas y maldigo en todos los idiomas para intentar dormir un poco más.

Y os preguntaréis que por qué no me levanto a las 6, les doy la comida y sigo durmiendo. Pues la respuesta es que NO ME DA LA GANA porque yo he dicho que se desayuna a las 7 y tienen que esperar hasta las 7. Y porque si me levanto a las 6 al cabo de los días me despertarán a las 5 y entonces será cuando me tire por la ventana (con ellos...).

El caso es que con todo este trajín, algunos días después de comer no puedo resistirlo y me quedo traspuesta. Y esos diez minutillos de siesta me saben a gloria, aunque nada más abrir el ojo me encuentre ésto:

Apolo, a escasos centímetros de mi cara, me observa. Sirio, en segundo plano, me taladra con la mirada.

No les hace falta hablar, me queda todo bien clarito con sus miradas. Y que no se me ocurra subirlos al maletero e irme a hacer otra cosa, porque al volver...

Apolo y Yunus dando miedo. Por suerte en el armario no guardo los cuchillos...

El caso es que haga lo que haga me siento observada. Me miran, me observan, me taladran el cerebro... ¡¡no tengo intimidad!! Sólo os diré que en mi baño la taza del WC está justo delante del bidé...

Sirioooooo, ¡¡no me mires así que no puedo!!

lunes, 24 de febrero de 2014

No me tientes, no me tientes...

En ocasiones entiendo a Eva, la de Adán, cuando cayó en la tentación de la manzana, porque es verdad que a veces no puede una resistirse. Es lo que me pasó el otro día cuando entré en una tienda (sólo para mirar) y tuve que llevarme ésto:

 En primer plano, Apolo. En segundo plano, yo reflejada en el espejo. En tercer plano, 
la ropa sucia sobre el WC. No la miréis.

No, el gato pesado ya lo tenía, me refiero a la sudadera con gatos y con la frase "I like cats" (me gustan los gatos). ¿No es genial? ¿A que soy la envidia de todas las locas de los gatos? Pues es mía. JA. (Aunque podéis encontrarla igual en Pull&Bear, me temo que no suelo frecuentar tiendas exclusivas...)

Todo ésto viene a cuento porque a veces veo a mis gatos disfrutar tanto con ciertos pequeños placeres que siento la tentación de probarlos yo también. Me explico: ahora que veo a Minerva pedirme desesperadamente un granito de pienso de la comida nueva de Apolo pienso "¿y si pruebo una bolita?" Oye, quién sabe, lo mismo están deliciosas mojadas en leche. De momento no he caído en esta tentación, pero todo se andará...

Otro de los placeres de mis gatos es el cepillado de pelo: en cuanto escuchan que hago ruidito con las púas me rodean suplicándome una rascadita.
 Sirio en plena rascadita.

Y este placer, he de confesaros, sí que lo he probado: me he cepillado el pelo con el peine de los gatos (ahora que lo veo escrito me parece la confesión de una loca...). Y el resultado es que el pelo queda electrizado y pegado a la cabeza, como para no salir a la calle en lo que queda de día. Eso sí, da un gustito........

Por favor, decidme que vosotros habéis hecho algo parecido y que no estoy en pleno proceso de transformación felina. Miau.

viernes, 7 de febrero de 2014

Es triste pedir, pero más triste es robar

Los hechos son los siguientes:

1. Apolo, como ya he contado en otras ocasiones, tiene cistitis crónica.

Apolo: "dejadme beber, que me viene bien para mis riñones."

2. Mis veterinarios nuevos, especializados en gatos, están investigando la cistitis crónica y colaboran en un estudio de la marca Hill's.

3. La marca Hill's quiere comercializar una marca de comida especial para gatos con cistitis crónica, pero antes de sacarla quieren probar sus beneficios en sujetos reales (en este caso, Apolo)

 "A mí no me líes, que estoy muy ocupado."

Conclusión: formamos parte de un experimento y tenemos comida gratis para Apolo durante dos meses. Suena guay, ¿eh? Comidita gratis, análisis de orina gratis, Apolo controlado.... ¡¡Un cuento de hadas!!....... ¿Un cuento de hadas?.... ¡¡Y una mier#@!!

¡¡¡ME ESTÁN VOLVIENDO LOCAAAA!!!

Yo que pensaba que ya tenía bastante con dormir aprisionada por cinco gatos, recoger kilos de cacas y sacarme pelos de hasta debajo de las uñas, ahora tengo una misión más: asegurarme de que Apolo come única y exclusivamente su comida experimental y de que los demás comen la de siempre.

Es un horror: reparte comida, encierra a Apolo en la cocina, que no se cuele ninguno, deja los cuencos, Apolo maúlla como un poseso, deja pasar un rato para que terminen, recoge los cuencos, libera a Apolo, aguanta a Minerva pidiendo que le deje probar la comida nueva...

 "¿Me abres?, ¿Me abres?, ¿Me abres?, ¿Me abres?, ¿Me abres?......"

Y lo que es peor, aguanta al señorito pidiendo tooooooooooooooodo el santo día que le de comida. Y cuando digo toooooooooodo el día me refiero a toooooooooodo el día. En cuanto me muevo, pide.

Si me levanto al baño, pide. Si cojo el ordenador, pide. Si paso la página del libro, pide. Si cruzo la mirada con él, pide. He llegado al extremo de beber agua del grifo del baño con tal de no acercarme por la cocina, porque en cuanto me acerco al cajón de la comida se desata la locura...

Cada día estoy más convencida de que en otra vida apedreaba a los gatos o algo así y ahora me está llegando todo ese karma que me generé en forma de gato rechoncho y pesado que me taladra el cerebro con su contínuo miau.

Ya veremos quién acaba con la paciencia de quién...

 Minerva: "Pues a mí no me parece que estemos tan mal..."

miércoles, 29 de enero de 2014

Todo llega

Todo llega, hasta una entrada nueva en mi blog... Jo, lo siento, he dejado pasar demasiado tiempo y ésto no puede ser, pero es que si pongo un circo me crecen los enanos y todo son disgustos últimamente.

Hoy, sin ir más lejos, el mecánico me ha comunicado amablemente que la reparación de mi coche asciende nada más y nada menos que a 2.400 eurazos (menos un 10% de descuento, ¿eh?) Y eso significa que de aquí a que yo encuentre un trabajo que nos mantenga, tendré que desplazarme a patita o en transporte público.

¿Y ésto qué tiene que ver con los gatos? Pues nada, pero lo tenía que contar :(

También tenía que contaros lo siguiente: estaba yo tranquilamente en mi salón (mejor ahorro los detalles como que llevaba mi forro polar con pelotillas, el pelo sucio y el pijama desgastado) cuando de pronto veo:

Oh-Dios-mío.
Oh-Dios-mío.
Oh-Dios-mío.
(Y así por lo menos un minuto)

Pero.... ¿¿¿¿¿QUÉ HACÉIS????? ¡¡¡¡¡¡¡QUE SOIS HERMANOS!!!!!!!!! Ay por favor, ya sabía yo que ésto de vivir cinco gatos más una desempleada soltera todos juntos bajo el mismo techo no iba a traer nada bueno, que se nos está yendo la olla a todos...

Y diréis: "pues sí, chata, lo de vivir sola con los cinco gatos no es del todo normal". Y os contestaré: pues no, chatos, no es del todo normal, pero es que el otro día estaba yo sacudiendo el trapo por la ventana y cuando miro hacia abajo para cotillear la terraza de mi vecino del primero mirad lo que me encuentro:

¿Los veis? Os ayudo: son cinco perros, ¡¡CINCO PERROS!! (esquina inferior derecha) Pequeños, sí, pero perros al fin y al cabo. La prueba definitiva de que yo no estoy bien de la azotea, pero mi vecino tampoco.

Y para terminar, como no todo van a ser malas noticias y quejas, ahí va una foto del último caprichín:

Si ellos están contentos, yo también. Por suerte, ellos me enseñan cada día lo felices que podemos ser con muy poco y lo agradecidos que tenemos que estar por tener todo lo que tenemos.

lunes, 16 de diciembre de 2013

¡Gané!

¿Os pensábais que me iba a pasar otra vez las navidades agachada recogiendo el árbol? Pues no, porque soy más lista que mis gatos y he tenido una idea genial: ¡¡este año no pongo el árbol!! Aunque, ahora que lo pienso, ¿no serán ellos los que me han ganado a mí?........ mmmmmm.........

Corramos un tupido velo. Lo que yo quería contar es que estas navidades me voy a limitar al belén gatuno: su angelito, su Virgen y su San José, su Niño, sus Reyes Magos... No le falta un perejil. Eso sí, todo fuera de la vista felina para no tener disgustos.

 
¿Lo veis allí arriba? Y porque no era plan de ponerlo en la siguiente balda porque ya quedaría
 fuera del ángulo de visión humano, que si no lo habría subido más. 

Y es que aunque parezcan angelitos todos sabemos que en realidad lo que tenemos en casa son auténticas fieras destructoras de adornos y de objetos con valor sentimental para los humanos. Y quiero pensar que ésto es así porque la misión de nuestros gatos es enseñarnos que el verdadero valor está en los seres vivos, de ahí que destruyan jarrones, figuritas, cables o sofás.

Míralos, ahí durmiendo sobre mis piernas aplastadas... ¿no son para comerselos?

Menos mal que se acercan estas fechas tan entrañables en las que todos olvidamos los rencores y las diferencias con los demás. ¿O no?...

Minerva y Sirio, en el fondo, se quieren...

¡¡Feliz Navidad a todos!!

martes, 26 de noviembre de 2013

Escapistas profesionales

Vale, no vivimos en un palacio ni tenemos un jardín. Tampoco somos ricos ni estamos rodeados de lujo y glamour, pero ¿nos hace falta? Yo creo que no. Hoy por hoy, tenemos prácticamente todo lo que le podemos pedir a la vida: un plato de comida caliente cada día, una cama en la que dormir todos juntos y un rayo de sol que entra por la ventana...


Por si la cosa se pone fea, Estrellita tiene guardados unos cartones que nos servirán de cama si hace mucho frío...
 
Pero  no tenemos necesidad de usarlos porque no nos falta de "ná". Además, me considero una buena madre gatuna que cuida y mima (demasiado) a sus felinos. Entonces, yo me pregunto: ¿por qué esa obsesión por escapar? ¿Por qué ese empeño en salir de casa? ¡¡No lo entiendo!!


Yo sé que lo ideal sería vivir en una casa con un jardín estupendo en el que poder correr y trepar a los árboles, en el que no hubiera coches cerca y en el que poder tener un huertito en el que pasar las mañanas. Pero, como no es el caso, me temo que nos toca conformarnos con lo que tenemos, que no es poco. E imaginar que viajamos...


No estéis tristes, mis gatines, nos tenemos los unos a los otros. Y eso es lo más importante ;)